testimonio-[node:field-report-victim-name]-caso-2014-12-Puerto Cabezas-32años

 Fawsia Jalissa Nicasio WaldanTenía más certezas que dudas. Esta joven comerciante de origen miskito de 32 años, estaba segura que su pareja, Ricardo José Jarquín Castro de 47 años, cumplía sus amenazas: si lo dejaba mataría a sus dos hijos mayores y le quitaría al menor de dos años y medio.Vivían en una pulpería del barrio Nueva Jerusalén en Bilwi, en la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte de Nicaragua. Fue ahí donde el 4 de diciembre de 2014, Ricardo pateó a Fawsia y le dio dos fuertes puñetazos en la cara, al reclamarle por 40 córdobas que no había cobrado.Era la cuarta vez que la golpeaba y ella decidió irse de inmediato. Su madre, Brenda Waldan Miller, nos cuenta que la acompañó a la Policía y esperaron hasta las tres de la mañana porque la Comisaría estaba cerrada. Al volver al día siguiente, y después de otra larga espera, lograron interponer la denuncia. También pidieron una orden de alejamiento. Envalentonada con la aplicación de medidas precautelares, Fawsia volvió a su casa el 11 de diciembre escoltada con oficiales de la Comisaría y cargó parte de sus pertenencias en la camioneta. Pero no alcanzaron todas, por eso volvió sola el 15 de diciembre. El horror en vivo Al verla llegar, Ricardo lloriqueó pidiéndole perdón y una nueva oportunidad. Ella le dijo que no mientras buscaba como sacar su televisor. Él la atacó de forma sorpresiva con un cuchillo y un machete.“Te voy a matar desgraciada. ¡Ni para mí ni para otro hombre!”, le dijo al cortarle la pierna. Doña Brenda entró corriendo al escuchar los gritos y forcejeó con él hiriéndola en la mano. Luego salió a buscar ayuda.Mientras tanto, Fawsia se había tirado bajo la cama haciéndose la muerta. Tenía 21 heridas entre puñaladas y machetazos, además de ocho semanas de embarazo. El sitio se llenó de gente intentando detenerlo, pero fue la llegada de la Policía la que paró el ataque. Cuatro días después Fawsia falleció a consecuencia del ataque. Doña Brenda, respaldada por toda su familia, decidió seguir el proceso en nombre de su hija y pidió acompañamiento de dos organizaciones: Movimiento de Mujeres Nidia White y Asociación de Mujeres Indígenas de la Costa Atlántica, Amica.  

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