Voces contra la violencia

Testimonio

Fanny Adalys Altamirano Flores

Fanny Adalys Altamirano FloresMi hija trabajaba en la casa cuidando a sus dos hijos. Terminó el bachillerato y no pudo seguir estudiando. Él era una persona muy agresiva, en varias ocasiones había intentado matarla. La primera vez le disparó y por suerte no le dio, la víctima fue el perro de la casa. Además era muy grosero con los niños. En una ocasión mi nieta vino a la casa toda sucia, al parecer la había revolcado. Traía su boquita reventada y llena de sangre, se encontraba muriéndose de nervios, porque pensaba que ese hombre la iba a matar. El día que la mataron llegué a la casa de mi hija como a las nueve de la noche. Estaba embarazada. Erling no se encontraba porque andaba bebiendo con su primo Saúl, porque supuestamente salía para Costa Rica al día siguiente. Cuando me vine, mi hija me acompañó a cierta parte de la carretera y me dijo: Cuídese mita, y yo le respondí: Cuidate vos también, mirá que ese hombre anda bebiendo y es muy agresivo. Ella me respondió que no me preocupara, que ya no andaban peleando. Esta conversación la tengo siempre presente y me digo: Si yo no hubiera llegado a visitarla o si me hubiera quedado talvez este hombre no la hubiera matado. Esa duda siempre me va a perseguir. Ahí nomás que llegué a la casa, el papá de Fanny recibió una llamada. Inmediatamente nos fuimos y la encontramos embrocada boca abajo tirada en el patio. La Policía nos informó que ambos estaban discutiendo y de pronto Erling sacó su cuchillo con intenciones de matarla. Ella logró desarmarlo y salió corriendo hacia el patio. Él la siguió disparándole con su pistola, logrando acertarle cuatro balazos en la espalda delante de sus hijos, a quienes también quiso matar pero afortunadamente el arma ya no tenía balas. En todos estos sucesos estaba presente su primo Saúl y ambos salieron huyendo en su moto por los matorrales. La Policía, el papá y yo anduvimos buscándolos. Me acuerdo que fuimos al río y le digo a la Policía: Ese hombre está dentro de esa casa, y ellos por no apearse de la camioneta, no me hicieron caso. Yo mandé a mi hijo al día siguiente y ahí encontraron la moto que habían utilizado para huir. Testimonio de Cándida Flores, madre de Fanny